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Contando con el apoyo de la plana mayor se procedió a llevar a cabo la estrategia de ingreso a la organización, contando para este fin con un programa de entrevistas semiestructuradas, que permitiría saber con qué personas se iba a trabajar. El sentido común, y la preparación otorgada en la universidad daban cuenta de que para ingresar a cualquier grupo, se debía conocer y hacer que conocieran a la persona que trabajaría junto a ellos.
Psicóloga: "es importante que todos sepamos con quiénes cuenta el club"-, y -"antes de intervenir en un equipo debo saber frente a qué terreno voy ha trabajar".
Las primeras ocasiones de entrevistas, se dieron a comienzos del año 98, con la Sub-16.
Su entrenador: con 20 años de experiencia en las filas del club y profesor de Educación Física como profesión, se refería al proceso de formación de los jugadores:.
Entrenador: "como algo sumamente importante, ya que permite el desarrollo de las habilidades, de valores y de la persona, pero sobre todo, de la persona.".
La filosofía de cada entrenador fue uno de los puntos que se comenzó a investigar en esta fase, ya que era una de las puertas de entrada a su mundo simbólico.
Entrenador: mi filosofía de entrenamiento, y de acuerdo a lo que he vivido en el transcurso de mi vida como jugador, me ha enseñado que es bueno presionarlos (a los jugadores), para que cuando estén en el fútbol profesional no sufran desilusiones y se den cuenta que no son capaces con la presión".
Entrenador junto a su división, en charla diaria. "Acostúmbrense a sentarse en círculo, no le demos la espalda al compañero, somos una familia y debemos respetarnos".
Entrenador 1: "Lo que admiro de este grupo (su equipo), es la capacidad que tienen de algunos de poner sobrenombres, y de apuntarle justo a una característica, y son súper originales para colocar nombres".
Entrenador 2: "El fútbol requiere esfuerzo, un constante entrenamiento invisible, sabe Marcela lo que es?".
Psicóloga: "No profesor".
Entrenador 2: "se trata de todos las hábitos que nosotros mantenemos fuera del entrenamiento y que pueden perturbar nuestra carrera de profesional".
Entrenador 3: "Lo que nosotros hacemos es realmente un milagro, sin recurso, o escasamente con apoyo logístico, mantenemos una ilusión, por eso no podemos perder el tiempo con todos y rescatar a los mejores, los que tienen mayor proyección".
Con preguntas abiertas fue posible elaborar puntos concretos y más detallados a cerca de la percepción que cada entrenador tenía del fútbol, de su situación en la institución, de la relación con sus demás colegas.
Psicóloga: "Profesor, qué inquietudes tiene usted cómo para tocarla con este jugador?".
Entrenador 1: "Mira, con este niño, me interesa que veas su situación en la casa, a veces falta, y no sabemos si es que está con polola y se queda con ella en las tardes o si existe algún otro motivo".
Entrenador 2: "El equipo viene mermado del año pasado, la generación anterior no fue buena, y ahora el asunto es un desafío para nosotros".
Entrenador 1: "Es sumamente importante que el partido se lo vivan con intensidad, hay que vivir el fútbol".
Psicóloga: "Por lo mismo sería importante que en el momento de dosificar su entrega, el jugador encare sin temor, deseoso de ser útil...".
Entrenador: "Pero también influye que este niño X esté "falto al caldo", y en ese sentido nosotros no podemos exigirle más".
Entrenador 3: "Me interesa que le realices un test de inteligencia a este jugador, por que es hábil en la cancha, pero le cuesta un mundo entender las instrucciones".
La manera en que el entrevistador actúa, pregunta y responde en una entrevista, conforma la relación y por tanto, los modos como responden y cuentan sus experiencias los participantes. Más aún, el tipo de preguntas y el modo como la estructuran, configuran un marco dentro del cual los participantes responden y facilitan la información de sus experiencias personales (Hernández S; et al.., 1991).
En general las conversaciones con los jugadores eran pocas, sólo se remitían a las entrevistas. Con los entrenadores, debido al conocimiento de parte del lenguaje del deporte, se fue abriendo una ventana de experiencias personales y visiones particulares del fútbol, escuchando y entendiendo sus individualidades.
Lo que permitió luego, un acercamiento con mayor confianza hacia los grupos, ya que los jugadores veían que sus entrenadores comenzaban a confiar en "esa señorita".
Comenzaba a armarse así, una relación con los dirigentes y directores de equipo, consultando su "manera de ver las cosas" dentro del club, y aclarando las funciones del psicólogo dentro de una institución con las características de esta institución.
Psicóloga a los jugadores: "Yo soy su asesora, yo trabajo para ustedes, cualquier problema en su familia, como en el colegio les puedo ayudar, además tengo acceso a Internet, así que si se les ocurre algo puedo buscarlo, y se los traigo".
Psicóloga a los entrenadores: "Cuando tenga problemas con algún integrante del equipo, cuente conmigo profesor, para lo que necesite".
Fue necesario, por otro lado, un análisis cuidadoso, al momento de categorizar a las personas que comúnmente permanecían en el recinto de entrenamiento, por cuanto, ni ellos mismos sabían exactamente su función dentro de la institución, y sólo tenían claro que:
Padre de jugador: "yo me encuentro ayudando, sin afán de lucro al Audax" o algo similar.
Director: "todo esto lo hago por el cariño que le tengo al equipo, uno se va encariñando con los niños, si se fija, me sé el nombre de cada uno".
Observando en estas citas la presencia de voluntad, más que una preparación profesional para tratar en el ámbito administrativo decisiones provenientes del directorio.
Pero para llegar a este momento de trabajo práctico, se requirió una cuidadosa observación de la idiosincrasia de cada división para ir desarrollando el estilo que iniciaría el trabajo con el grupo.
"Cuando los observo tan alegres, sin ninguna preocupación, siento placer por lo que hago" (Notas del psicólogo en un día de entrenamiento).
Observaciones que destacaron:
En un comienzo de la relación, el trato y la manera de relación que se sostenía, era más bien amigable, con un lenguaje más cotidiano que profesional, era posible iniciar la conversación con los grupos.
"Yo objetivo por medio del lenguaje mi propio ser, éste se hace accesible masiva y continuamente para mí a la vez que para el otro" dicho de otra manera, "el lenguaje tiene la capacidad tipificar experiencias permitiéndome incluirlas en categorías amplias en cuyos términos adquieren significado para mí y para mis semejantes".
Entonces, la adquisición de un lenguaje común a partir de las dos fuentes involucradas, investigador e investigado fue fundamental para esta fase de asumir una posición frente al grupo, y de plantear el estilo de relación hacia cada serie.
Pero adquirir un lenguaje común implicó utilizar con paciencia, meses de ajustamiento, esto se lograría cuando los sujetos involucrados comenzaban a preguntar por la vida privada, la historia personal de la psicóloga.
Frente al grupo: "entiendo que el trabajo con el cuerpo es su principal arma, lo entienden ustedes así?".
Jugador 1: Psicóloga, qué quiere decir cuando se refiere a nivel de atención?
Jugador 2: usted parece que fue hippie, qué onda era?
Así, constantemente se les pedía que se refirieran a lo escuchado en las sesiones, para tener un parámetro hacia la entrega del conocimiento, si estaba al nivel de la división o era aún confuso, lo que fue señalando una puerta de entrada a la filosofía de la persona que se hallaba frente a ellos, y los jugadores veían estas interrogantes como un esfuerzo de la psicóloga para que todos alcanzaran un nivel parejo de conocimiento.
También en esta fase se consideró el lenguaje no verbal, de gran importancia para tratar de entender el mundo subjetivo de los integrantes de esta organización. Se tuvo que prestar atención esmerada a posturas, gestos, tonos de voz, apariencia externa en el vestir, cosas a través de las cuales se intercambian estados de ánimo, nivel de interés, de aburrimiento, de cansancio, de indiferencia (Hernández S; et al., 1991.).
Debido a las características del terreno, era importante andar con calzado bajo o botas, pantalones, y en general colores poco llamativos, ya que el elemento de atención requerido, factor que se destaca para el comienzo de todo proceso, y que da cuenta, además de la motivación inicial, estaba dado, por ser una mujer trabajando en fútbol.
Al caminar entre canchas y grupos de jóvenes, era patente que observaban todos los detalles de la ropa y accesorios que se utilizaban.
Jugador 1: "Psicóloga hoy anda con una bolsa de pan" (refiriéndose a un bolso de útiles).
Jugador 2: "Yo también ocupo aros, ¿podríamos intercambiar ese que lleva puesto, yo tengo una argollita, pero la suya es más grande".
Entrenador 1: "Marcela, hoy anda como si fuera ir a cazar, con esos bototos...".
Entrenador 2: "Cambió de estilo, hoy anda con un look nuevo".
Siguiendo lo que señala Berger y Luckman (1968), el manejo del cuerpo resultó fundamental a la hora de darse a conocer, y entender una conducta.
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